
Dios no nos ha creado para seamos juguete de las circunstancias. Nuestro destino no es sufrir ni soportar el dolor sin mas razón, pues la vida se asemeja a una escuela para aquellas personas de común evolución espiritual y, a una universidad para los mas inquietos en la búsqueda de los valores esenciales, la comprensión y la sabiduría. Hay una verdad cierta: todos venimos a aprender esta Escuela del Cosmos que es el Planeta Tierra nada que nos pase se debe al azar, a la casualidad, ya que la casualidad no existe sino la "causalidad". Según lo que aprendamos en el diario vivir, iremos elevando nuestro nivel de conciencia, que es la comprensión, la capacidad de ver mas allá de las limitaciones impuestas por nosotros mismos y, en base de experiencias difíciles, despertamos espiritualmente, dejando de ser hombres y mujeres dormidos.
No es la verdad que uno tiene que resignarse ante el dolor y el sufrimiento con la pasividad impuesta por las religiones y la creencia absurda de que Dios lo quiere. No! Lo que Dios quiere es nuestra felicidad, nuestra salud y alegría, que seamos prósperos y vivamos contentos, que progresemos cada vez mas. EL LADO NEGATIVO Y TRISTE LO PONE HOMBRE MISMO POR IGNORANCIA Y ERROR. Hay un vivir común en la ignorancia que arrastra a las mayores calamidades y, ante el infortunio sin sabiduría, no queda mas remedio que resignarse; pero esa no es la voluntad de Dios.