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23 mayo 2017

No es un planeta, no es una estrella y tiene forma de donut

Un equipo de científicos ha sugerido la existencia de un nuevo objeto planetario llamado «synestia», una enorme masa de roca caliente y vaporizada en forma de donut, formada por el brutal choque de otros objetos del tamaño de planetas. Según Sarah Stewart, de la Universidad de California en Davis y coautora del estudio, en un momento temprano de su historia, la Tierra probablemente también fue un synestia. El nombre deriva de «syn», «juntos», y «Estia», diosa griega de la arquitectura. El trabajo, publicado en la revista «Journal of Geophysical Research: planets», explora cómo los planetas se pueden formar a partir de una serie de impactos gigantes. Las teorías actuales de formación planetaria sostienen que los planetas rocosos como la Tierra, Marte y Venus se formaron temprano en el sistema solar, cuando objetos más pequeños chocaron entre sí. Estas colisiones fueron tan violentas que los cuerpos resultantes se fundieron y quedaron parcialmente vaporizados. Con el tiempo se enfriaron y solidificaron convirtiéndose en los planetas casi esféricos que conocemos hoy en día. «Nos fijamos en las estadísticas de impactos gigantes, y hemos encontrado que pueden formar una estructura completamente nueva», explica Stewart. En concreto, en un intervalo de altas temperaturas y altos momentos angulares (una magnitud física para caracterizar la rotación de un cuerpo), objetos del tamaño de planetas podrían formar una nueva estructura mucho más grande, un disco como un glóbulo rojo o un donut con el centro relleno. El objeto es principalmente roca vaporizada, sin ninguna superficie sólida o líquida. La clave para la formación de un synestia es que algunos de los materiales de la estructura entren en órbita. En una esfera sólida, cada punto desde el núcleo hasta la superficie gira a la misma velocidad. Pero en un impacto gigante, el material del planeta puede llegar a estar fundido o gaseoso y se expande en volumen. Si se hace lo suficientemente grande y se mueve lo suficientemente rápido, partes del objeto pasan a la velocidad necesaria para mantener un satélite en órbita, y es entonces cuando se forma un enorme synestia, en forma de disco. La estructura de un planeta, un planeta con disco y un synestia- Simon Lock y Sarah Stewart Cien años para la Tierra La mayoría de los planetas sufren colisiones que podrían formar un synestia en algún momento durante su formación, según Stewart. Para un objeto parecido a la Tierra, el synestia no duraría mucho tiempo - tal vez cien años- antes de perder el calor suficiente para condensarse de nuevo en un objeto sólido. Pero el synestia formado a partir de objetos más grandes o más cálidos, como los planetas gigantes de gas o las estrellas podrían durar mucho más. La estructura del synestia también sugiere nuevas formas de pensar acerca de la formación lunar. La Luna es notablemente similar a la Tierra en su composición, y la mayoría de las teorías actuales acerca de cómo se formó nuestro satélite natural implican un impacto gigante que arrojó material en órbita. Pero tal impacto podría haber formado una vez un synestia a partir del cual se condensaron tanto la Tierra como la Luna. Nadie ha observado un synestia directamente, pero los investigadores creen que podría ser encontrado en otros sistemas solares una vez que se empiecen a buscar junto a los planetas rocosos y los gigantes gaseosos.

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