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17 junio 2017

«El parásito de la malaria es tan complejo como una lanzadera espacial»

Su vida está ligada a un ser microscópico, a un parásito que se ha convertido en uno de los mayores asesinos en serie de la humanidad. Es el «Plasmodium falciparum» el patógeno causante de la malaria que se transmite con la picadura de un mosquito. El médico español Pedro Alonso comenzó hace 30 años a interesarse por él cuando puso el primer pie en el continente africano. Allí ha demostrado la eficacia de la primera vacuna contra la malaria que puede frenar el avance de una enfermedad letal. «Es un paso histórico tras cien años de búsqueda», asegura ABC, horas antes de recoger el premio «Fronteras del Conocimiento», en la categoría de Cooperación al Desarrollo. —¿Recuerda a su primer paciente de malaria? —No podría ponerle cara. Lo que sí recuerdo es que el primer día que empecé a ver enfermos en África, el primero tenía malaria; el segundo, también; el tercero puede que fuera neumonía, pero el cuarto volvía a ser malaria. Descubrí que una enfermedad a la que le había dedicado no más de 15 minutos en la carrera de Medicina era un problema central para la salud de continentes enteros. Se sabía muy poco de ella y eso fue lo que me llevó a investigarla. —¿Por qué es tan difícil de erradicar? —A diferencia de los virus y las bacterias, los parásitos tienen una biología muy compleja. Si tuviéramos que hacer una analogía podríamos decir que un virus es como una bibicleta; una bacteria, como un coche, y un parásito es una lanzadera espacial. Son organismos con unas biologías y unos niveles de sofisticación muy distintos. Soy consciente de que el virus del sida tiene sus particularidades, pero contra el ébola se desarrollaron varias vacunas en cuestión de meses. —Quizá al ébola se le tenía pánico y motivó un esfuerzo internacional. —Puede, pero cuando se ha querido hacer en meses se han logrado varias vacunas contra el ébola. —Ahora ya tenemos una vacuna contra la malaria a punto de lanzarse, pero usted ha dicho en numerosas ocasiones que no es perfecta. ¿Cuál es su principal valor? «Descubrí que una enfermedad a la que le había dedicado no más de 15 minutos en la carrera era un problema central para la salud de continentes enteros»—Es la primera que completa todo el recorrido de desarrollo e investigación y se va a empezar a utilizar. Esto es un paso histórico en la lucha contra la malaria. Por primera vez, hay una vacuna que si va todo como esperamos empezará a utilizarse el segundo trimestre de 2018 en Ghana, Kenia y Malawi en implementaciones piloto. Por primera vez podremos decir que ya se está utilizando. Dicho lo cual, no es una vacuna perfecta, tiene una eficacia moderada y es compleja de utilizar , pero pensamos que tendrá un impacto sustancial en la enfermedad. Sin embargo, no es la bala mágica que resolverá por sí sola el problema. Abre un camino y a partir de ahora será mucho más fácil tener segundas generaciones con mayor eficacia. —Pese a la falta de vacuna, la tasa de mortalidad ha bajado en estos últimos años. ¿Qué es lo mejor que ha funcionado? —La suma de varias herramientas imperfectas y, de todas ella, las mosquiteras impregnadas en insecticida. Hoy son la columna vertebral de la lucha contra la malaria. —¿Hay suficiente dinero para que lleguen a todas las personas que las necesitan? «La malaria ha dejado de estar de moda y eso es peligroso» —No, hubo un gran crecimiento de los recursos desde 2003 a 2011 y desde entonces hemos entrado en una zona mesetaria. Estamos a la mitad de los recursos que tendríamos que tener. —¿Porque es una enfermedad que ya no está de moda? —Me temo que sí, ahora hay una falsa sensación de que se ha avanzado y esto es muy peligroso porque si se relajan los esfuerzos la malaria puede volver de manera muy agresiva. —¿Se revuelve en el sillón cuando ve cómo en los países ricos se cuestiona la utilidad de las vacunas? «Propagar bulos sobre las vacunas en un medio de comunicación importante pone en riesgo la salud de los ciudadanos»—Me indigno y más cuando veo cómo un locutor se permite el lujo de emitir opiniones sobre algo de lo que no entiende ni está capacitado para hablar. —¿Lo dice por Javier Cárdenas? —Sí, lo que ha hecho es un insulto a la inteligencia y pone en riesgo la salud de los ciudadanos al propagar bulos en un medio de comunicación importante. El presentador es un irresponsable, pero que sus superiores no le hayan destituido y que nadie dimita es lamentable. —¿Pero el rechazo a las vacunas no es un problema de España? —Declaraciones como estas lo alimentan. Somos sociedades privilegiadas que no saben lo que es vivir sin vacunas. Si vieran las epidemias de sarampión que acabo de ver en el norte de Nigeria, nadie las rechazaría.

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