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16 junio 2017

El yoga, la meditación o el Tai Chi revierten los efectos del estrés sobre el ADN

Cada vez hay más evidencias de que las técnicas tradicionales de meditación llegadas de Oriente, caso de la meditación trascendental o el yoga son beneficiosas para la salud. Unas técnicas que, rebautizadas como ‘intervenciones mente/cuerpo’, también incluyen otras modalidades menos ‘pasivas’ como el Tai Chi, que igualmente crece en popularidad en el mundo occidental y que ya ha demostrado, entre otros efectos positivos, mejorar la salud cardiovascular. Sin embargo, es muy posible que el beneficio de estas ‘intervenciones’ no derive únicamente de la inducción de un estado de relajación. Parece que va mucho más allá, llegando incluso hasta nuestros genes. Y es que según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Coventry (Reino Unido), estas intervenciones mente/cuerpo pueden revertir las reacciones causadas por algunas enfermedades, caso de la depresión, sobre nuestros genes. Como explica Ivana Buric, directora de esta investigación publicada en la revista «Frontiers in Immunology», «millones de personas de todo el mundo ya disfrutan de los beneficios para la salud de las intervenciones mente/cuerpo como el yoga o la meditación. Sin embargo, lo que quizás no saben es que estos beneficios se inician a un nivel molecular y pueden cambiar la manera en la que funciona nuestro código genético». Relajación molecular En su revisión o ‘metanálisis’, los autores analizaron los resultados alcanzados en 18 estudios llevados a cabo con un total de 846 participantes y en los que se evaluó cómo el comportamiento de nuestros genes se ve afectado por las intervenciones mente/cuerpo. Una revisión que ha permitido, como destacan los propios autores, «revelar un patrón en los cambios moleculares que tienen lugar en el cuerpo como consecuencia de estas intervenciones mente/cuerpo y cómo estos cambios benefician nuestra salud tanto física como mental». Concretamente, los investigadores se centraron en cómo se ve afectada la expresión genética por estas intervenciones. O lo que es lo mismo, la forma en que se activan los genes para producir las proteínas que condicionarán el funcionamiento biológico de nuestro cuerpos, cerebro y sistema inmunitario. estos beneficios se inician a un nivel molecular y pueden cambiar la manera en la que funciona nuestro código genéticoIvana Buric Cuando una persona es expuesta a una situación estresante, su sistema nervioso simpático se dispara, lo que da lugar a un incremento de la producción de un factor de transcripción denominado ‘factor nuclear kappa B’ (NF-κB) que regula la forma en que se expresan lo genes. Así, y en condiciones de estrés, lo que hace este NF-κB es activar los genes que producen unas proteínas llamadas ‘citoquinas’ que promueven la inflamación a nivel celular. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que si bien esta respuesta inflamatoria suele ser muy breve –y totalmente necesaria en condiciones de estrés, caso de una situación que amenace nuestra vida, pues nos confiere una ‘descarga de energía’ y activa nuestro sistema inmunitario ante lo que pueda pasar–, puede tener efectos muy perjudiciales en caso de persistir a largo plazo: entre otros, mayor riesgo de cáncer, envejecimiento acelerado o desarrollo de trastornos mentales como la depresión. Y en este contexto, ¿qué beneficio aportan las intervenciones mente/cuerpo? Pues según el nuevo estudio, las personas que las practican muestran una reducción en la producción de NF-κB y de citoquinas, lo que revierte el patrón de expresión de genes pro-inflamatorios y reduce el riesgo de enfermedades asociadas a esta inflamación. Como indica Ivana Buric, «estas actividades dejan en nuestras células lo que llamamos ‘firmas moleculares’, que revierten el efecto que el estrés o la ansiedad podrían tener en nuestro cuerpo al cambiar la manera en que se expresan nuestros genes. Dicho de una forma sencilla, las intervenciones mente/cuerpo causan que nuestros cerebros dirijan los procesos de nuestro ADN hacia una vía que mejora nuestro bienestar». ¡Huye o lucha! Es cierto que la respuesta inflamatoria al estrés puede ser muy, pero que muy perjudicial a largo plazo. Pero como refieren los autores, «el efecto inflamatorio de esta respuesta al estrés, también conocida como ‘reacción de huida o lucha’ y que también actúa como un potenciador temporal de nuestro sistema inmunitario, podría haber jugado un papel muy importante en la Prehistoria de la Humanidad, cuando había un elevado riesgo de sufrir infecciones por las heridas». Sin embargo, en las sociedades modernas, en las que no tenemos que enfrentarnos a los riesgos de nuestros antepasados prehistóricos, el estrés tiene un componente más psicológico y más a largo plazo. El resultado es que la expresión de genes pro-inflamatorios puede ser persistente y, en consecuencia, aumentar el riesgo de trastornos psiquiátricos y otras enfermedades. ¿La solución? Pues según el nuevo estudio, practicar yoga, Tai Chi u otras técnicas tradicionales de relajación. Como concluye Ivana Buric, «necesitamos comprender mejor los efectos de las intervenciones mente/cuerpo, por ejemplo cómo es su efecto comparado frente a otras intervenciones saludables como la nutrición y el ejercicio. Pero nuestro trabajo establece una base importante para las futuras investigaciones sobre los beneficios de estas cada vez más populares actividades mente/cuerpo».

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